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Book " Jesús enjuga tus lágrimas"

Broschiert - Miriam-Verlag
Erscheinungsdatum: 2003
ISBN: 3874493156

Ejercicios espirituales de intensidad. El poder de la Palabra Divina, la presencia de Jesus en la Eucaristía son llaves para salir de situaciones difíciles y transformarlas. Padre Jose muestra que cada uno de nosotros puede llegar a la oración del corazón, a una fe fuerte y al perdón.

 

Auszug aus: "Jesús enjuga tus lágrimas"

Oración por sanación interior.

Señor Jesús,  te damos gracias por Tu presencia amorosa, y por  estar dispuesto  para tocarnos, liberarnos y sanarnos.  Te invitamos a que entres en nuestras vidas desde el momento de la concepción hasta el día de hoy. Señor Jesús, creemos con nuestro corazón que Tú nos tocas y nos sanas. Con esta fe, queremos agradecerte, alabarte y glorificarte por la experiencia maravillosa de tu contacto de liberación y de sanación, que Tú en Tu gran amor estás dispuesto a regalarnos.

Jesús te damos las gracias ; Jesús, te alabamos ;  Jesús, te glorificamos ; Jesús, te ensalzamos ; Jesús, te adoramos ; aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...

Señor Jesús, todo es posible para Tí, ten misericordia de nosotros, ten compasión de todos nosotros y envía tu poder sanador. Alabado seas Jesús ; glorificado seas Jesús, todo el honor sea para Tí, Jesús; aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...(sigan alabando por un buen rato)

Cierra los ojos y mira a Jesús que está frente a tí. María, la hermana de Lázaro le pidió a Jesús : « Ven y mira, Señor ! » Hazlo mismo que María y vuélte con toda confianza a Jesús con la petición: “ Ven Señor Jesús, ven a mi vida, camina conmigo a través de toda mi vida y mira todo lo que ha sucedido! Ven Señor Jesús, ven en todas las situaciones negativas, ven a mis heridas ineriores y sáname. Tú eres el único que puede sanarme. »

Posiblemente sufres de tristeza, depresiones, ataques de angustia o permanentemente vives preocupado. Entrégale a Jesús todoas estas situaciones y sentimientos y el te dará un corazón nuevo y un espíritu nuevo.

La vida con Jesús, es una vida alegre y sin temor. Cuando Jesús está contigo, a quién o de qué debes temer? Eres un hijo de Dios, y Dios te asegura por medio del profeta Isaías: ”No temas! te he llamado por tu nombre, tu me perteneces, tú eres mío/a. Si vas por las aguas, yo voy contigo. Si pasas por el fuego, no te puede hacer ningún daño; ninguna llama te quemará.” Por lo tanto, no tienes ningún motivo de preocuparte permanentemente por todo.

Jesús te llama y te dice: “ No te preocupes ni pienses: ¿Qué voy a  comer ? ¿Qué voy a beber ? ¿Qué vestido me pondré ? Tu Padre Celestial sabe que tú necesitas todo esto. Pero tú, primero tienes que ocuparte de su reino y su justicia, y después se te dará todo eso. »  Con confianza y creyendo en esto, entrégale todas tus preocupaciones a Jesús y puedes estás seguro que Èl se ocupará de tí. 

Puede ser que sufras de complejo de inferioridad. Nadie tiene que sentirse inferior, pues cada uno es muy precioso a los ojos de Jesús. Jesús te ama y te acepta tal y como eres.

¿Porqué te estás comparando permanentemente con otros y dejas que emerga el complejo de inferioridad ? Pídele ya, ahora, a Jesús, que te quite todo lo que produce ese sentimiento de inferioridad. Tampoco produzcas sentimientos de inferioridad en otros, hablando mal de ellos o hechándoles  en cara sus debilidades o fracasos. Todos somos pecadores, ninguno puede decir de sí mismo que es perfecto. Si tú le has ocasionado a tu prójimo sentimientos de inferioridad, pídele a Jesús, que también Èl los libere y los sane.

Seguramente llevas dentro de tí ira, resentimiento, odio y falta de perdón. Por esto, no puedes sentir ni alegría ni paz y te has enfermado. No mires a los demás, trata de mantener tu paz interior.

En algunas circunstancias, otros han difundido mentiras acerca de tí, te han criticado y juzgado. Al enterarte, te dió cólera y te sentiste profundamente afectado. No le des mucha importancia a las habladurías y opiniones de los demás. Que te quede claro, que lo más importante de todo es agradar a Dios y darle a Èl el honor. Entrégale a Jesús todas esas situaciones y las personas que las produjeron y pídele que te sane.

Dale gracias y alaba a Jesús por todo lo que el hace en tí. En el caso de que tú hayas ocasionado estos sentimientos en otros, pídele a Jesús perdón y ruega también para que Èl bendiga, sane y salve a esas personas.

Puede ser también, que te sientas culpable por algo erróneo que hiciste, porque olvidaste hacer o decir algo, o porque a sabiendas no lo hiciste y a raíz de este mal comportamiento se produjo una situación que no se podía preveer y tú te sientes responsable. No te podrás liberar de estos sentimientos pensando que si tú hubieras actuado en otra forma, tal o cual cosa no hubiera sucedido. No te sigas sintiendo culpable. Todo está en manos de Dios y Èl tiene un plan para cada persona. Cuéntale a Jesús lo que sucedió, porqué motivos te sientes culpable y pídele que te libere de ellos.

Señor Jesús, te invito a que recorras conmigo el tiempo que estuve en el vientre de mi madre. Señor, no sé que sucedió en estos 9 meses, pero Tù si lo sabes, pues para Tí todo es un presente, para Tì no existe el pasado ni el futuro. Señor, si algo me afectó que haya tenido consecuencia durante  mi vida hasta ahora, te pido que me sanes ahora de ello.

Señor, te doy gracias y te alabo por que me tocas y me sanas.

Ve ahora con Jesús al sitio donde naciste. Jesús está allí y espera que vangas al mundo. Gracias Jesús, por tu presencia en el momento de mi nacimiento; gracias porque me recibiste en tus brazos, por que me diste la bienvenida en este mundo y por que me diste la garantía de que nunca me dejarías solo.

Mira a tu madre, a el médico, a  las enfermeras que ayudan a tu madre. Lo que haya podido suceder en esta situación, sea lo que fuere, no odies a nadie, perdónalos y pídele a Jesús que también los salve a ellos. Pídele a Jesús que te sane de todas las heridas que recibiste por los errores cometidos por el médico y/o las enfermeras.

Lleva a Jesús a través de tu infancia. Posiblemente no recibieste el verdadero amor paterno o materno que tanto deseabas. No odies a tus padres, posiblemente no estaban en capacidad de demostrarte su amor, por sus propios problemas o pos situaciones difíciles. Simplemente perdónales y dí como Jesús: “Padre, perdónales, porque no sabían lo que hacían ».

Jesús te confió al cuidado de tus padres, Èl escogió esa familia para tí, y por lo tanto Él es el responsble. Èl está dispuesto a regalarte  ahora todo el amor que no recibiste de tu padre o tu madre.

Acepta este amor y dale gracias a Jesú por dártelo. Jesús llena tu corazón con su amor y con su alegría ; percibe ese amor. Si recibiste el verdadero amor de tus padres, entones dale gracias a ellos y a Jesús por ello. Jesús te trae ahora a su Madre, que es también tu Madre y se siente reponsable tambié por tí y por tu crecimiento espiritual. Jesús te pone en este momento en las manos de tu Madre celestial, y ella está feliz de recibirte. Te abraza, y te acepta como a su propio hijo. Siente su amor y dale gracias por ello.

Jesús, ahora te invito a que recorras conmigo los años escolares y de  mi juventud. Señor, sana las heridas producidas por malentendidos, por encuentros con otros que me llevaron a aislarme o poner barreras en mis relaciones.

Señor Jesús, ven a los momentos en que me sentí solo y rechazado por los demás. Muéstrale a Jesús las personas y situaciones  concretas que te ocasionaron problemas. No estés iracundo ni odies a nadie, sino pon todo en las manos de Jesús, y pídele que sane todas tus heridas interiores. Jesús está contigo y está dispuesto a hacer  todo por tí, porque te ama y no quiere que estés triste. Repite las palabras de Jesús en la cruz : « Padre, perdónalos porque no sabían lo que hacían. » Pídele que bendiga y salve a cada uno de ellos.

Muéstrale a Jesús tus profesores/as, especialmente aquellos/as  con los que no te entendiste.

Perdónalos, si fueron injustos contigo, seguramente no se dieron cuenta de su injusticia. Pídele a Jesús que los bendiga y los salve. Muéstrale a Jesús tus compañeros/as  de colegio, los/las que te gustaban y los/las que no te simpatizaban y aquellos/as que fueron injustos/as contigo por envidia, celos, rivalidad o cualquier otro motivo. Cuéntale a Jesús los casos que tú te acuerdes, todos los detalles que en este momento te oprimen. Jesús te escucha, y está dispuesto a quitarte todo sentimiento negativo y a llenar tu corazón con Su alegría y Su paz.

Seguramente abusaron de tí sexualmente, te violaron, tu novio/a te traicionó, o miraste películas pornográficas y cometiste pecados sexuales. Si en este momento piensas en todas esas situaciones, te pones triste, y te  duele el corazón . Confíale a Jesús lo que pasó, tus pensamientos, tus emociones, cuéntale a Jesús todo lo que se te ocurra sobre el tema y todo lo que en este momento te molesta. Jesús te escucha y aparta  todas las experiencias negativas. Èl te regala su alegría y su paz. Dale gracias a Jesús por todas sus gracias, por su amor y entrégale todo a Èl. Pídele que bendiga a todos tus bienhechores y amigos que te han acompañado durante tu vida.

Muéstrale también a Jesús, los malos amigos, las malas  situaciones que te llevaron al pecado o a tomar malos hábitos. Seguramente empezaste a fumar y a tomar; paso a paso se volvió un mal hábito que te tiene esclavizado. No logras dejar este vicio y te sientes impotente. Tráele a Jesús, ahora,  tus cigarrillos y tu alcohol y muéstrale que tienes la voluntad de dejarlos. Jesús te liberará y te dará la fortaleza para no caer de nuevo en los viejos hábitos.

Posiblemente tienes el mal hábito de la masturbación, de la fornicación o del adulterio. Entrégalo todo a Jesús y cree que Jesús te liberará y te sanará. Pídele también la gracia de poder practicar buenos hábitos. Seguramente tú llevaste a otros a pecar, los llevaste a practicar malos hábitos. Piensa también en ellos y pídele a Jesús que los bendiga, los libere y los salve.

Seguramente estás casado/a. Cuéntale a Jesús todo o que ha sucedido, tus alegrías y felicidades, pero también tus sufrimientos y problemas. Explícale los problemas con tus padres, con tus familiares. Cuéntale los problemas en tu matrimonio, con tu esposo/a, tus hijos/as, todos tus afanes y preocupaciones y heridas interiores y dale gracias por Su amor y por el regalo de la sanación.

Según las circunstancias, eres sacerdote o religiosa. Cuéntale todo a Jesús desde el momento en que decidiste entregarte por completo a Èl hasta este momento.

Muéstrale las personas que te han acompañado en el camino, que te han alegrado pero, también aquellas que te han desilusionado o herido. Muéstrale a Jesús tus hermanos y hermanas de comunidad que te han apoyado en tu vocación y en tu servicio, pero también aquellos/as que te han hecho polvo porque te pusieron piedras en el camino. Pídele a Jesús que los bendiga y los salve a todos.

Señor Jesús, pongo en tus manos mi alma, mi espíritu y mi corazón y te pido dejes correr sobre mí Tu Sangre bendita. Con Tu Sangre bendita, lava mi consciente, mi subconsciente, mi inconsciente, mi mente y mi voluntad. Lava con Tu Sangre bendita mi imaginacion, mis recuerdos, mi consciencia y mis sentimientos. Con Tu Sangre bendita lava mi sistema nervioso, el sentido del tacto y mis órganos sexuales. Señor Jesús te doy gracias y te alabo por  liberarnos. Señor Jesús, te doy las gracias y te alabo por la sanación de todas mis heridas. Señor Jesús, te doy gracias porque todos los días puedo venir de nuevo hacia Tí, y recibir de Tí el regalo de la liberación y la sanación.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amém. Alabado sea el Señor. Aleluya!


 

Video "Unser Gott ist ein liebender Gott"

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Speech of Pater Joseph in K-TV 2003

 

   

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Speech of Pater Joseph in K-TV 2005

 


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