Auszug aus: "Jesús
enjuga tus lágrimas"
Oración por sanación interior.
Señor Jesús, te damos gracias por Tu presencia amorosa, y por
estar dispuesto para tocarnos, liberarnos y sanarnos. Te
invitamos a que entres en nuestras vidas desde el momento de la
concepción hasta el día de hoy. Señor Jesús, creemos con nuestro
corazón que Tú nos tocas y nos sanas. Con esta fe, queremos
agradecerte, alabarte y glorificarte por la experiencia
maravillosa de tu contacto de liberación y de sanación, que Tú en
Tu gran amor estás dispuesto a regalarnos.
Jesús te damos las gracias ; Jesús, te alabamos ; Jesús, te
glorificamos ; Jesús, te ensalzamos ; Jesús, te adoramos ;
aleluya, aleluya, aleluya, aleluya...
Señor Jesús, todo es posible para Tí, ten misericordia de
nosotros, ten compasión de todos nosotros y envía tu poder
sanador. Alabado seas Jesús ; glorificado seas Jesús, todo el
honor sea para Tí, Jesús; aleluya, aleluya, aleluya,
aleluya...(sigan alabando por un buen rato)
Cierra los ojos y mira a Jesús que está frente a tí. María, la
hermana de Lázaro le pidió a Jesús : « Ven y mira, Señor ! » Hazlo
mismo que María y vuélte con toda confianza a Jesús con la
petición: “ Ven Señor Jesús, ven a mi vida, camina conmigo a
través de toda mi vida y mira todo lo que ha sucedido! Ven Señor
Jesús, ven en todas las situaciones negativas, ven a mis heridas
ineriores y sáname. Tú eres el único que puede sanarme. »
Posiblemente sufres de tristeza, depresiones, ataques de angustia
o permanentemente vives preocupado. Entrégale a Jesús todoas estas
situaciones y sentimientos y el te dará un corazón nuevo y un
espíritu nuevo.
La vida con Jesús, es una vida alegre y sin temor. Cuando Jesús
está contigo, a quién o de qué debes temer? Eres un hijo de Dios,
y Dios te asegura por medio del profeta Isaías: ”No temas! te he
llamado por tu nombre, tu me perteneces, tú eres mío/a. Si vas por
las aguas, yo voy contigo. Si pasas por el fuego, no te puede
hacer ningún daño; ninguna llama te quemará.” Por lo tanto, no
tienes ningún motivo de preocuparte permanentemente por todo.
Jesús te llama y te dice: “ No te preocupes ni pienses: ¿Qué voy
a comer ? ¿Qué voy a beber ? ¿Qué vestido me pondré ? Tu Padre
Celestial sabe que tú necesitas todo esto. Pero tú, primero tienes
que ocuparte de su reino y su justicia, y después se te dará todo
eso. » Con confianza y creyendo en esto, entrégale todas tus
preocupaciones a Jesús y puedes estás seguro que Èl se ocupará de
tí.
Puede ser que sufras de complejo de inferioridad. Nadie tiene que
sentirse inferior, pues cada uno es muy precioso a los ojos de
Jesús. Jesús te ama y te acepta tal y como eres.
¿Porqué te estás comparando permanentemente con otros y dejas que
emerga el complejo de inferioridad ? Pídele ya, ahora, a Jesús,
que te quite todo lo que produce ese sentimiento de inferioridad.
Tampoco produzcas sentimientos de inferioridad en otros, hablando
mal de ellos o hechándoles en cara sus debilidades o fracasos.
Todos somos pecadores, ninguno puede decir de sí mismo que es
perfecto. Si tú le has ocasionado a tu prójimo sentimientos de
inferioridad, pídele a Jesús, que también Èl los libere y los
sane.
Seguramente llevas dentro de tí ira, resentimiento, odio y falta
de perdón. Por esto, no puedes sentir ni alegría ni paz y te has
enfermado. No mires a los demás, trata de mantener tu paz
interior.
En algunas circunstancias, otros han difundido mentiras acerca de
tí, te han criticado y juzgado. Al enterarte, te dió cólera y te
sentiste profundamente afectado. No le des mucha importancia a las
habladurías y opiniones de los demás. Que te quede claro, que lo
más importante de todo es agradar a Dios y darle a Èl el honor.
Entrégale a Jesús todas esas situaciones y las personas que las
produjeron y pídele que te sane.
Dale gracias y alaba a Jesús por todo lo que el hace en tí. En el
caso de que tú hayas ocasionado estos sentimientos en otros,
pídele a Jesús perdón y ruega también para que Èl bendiga, sane y
salve a esas personas.
Puede ser también, que te sientas culpable por algo erróneo que
hiciste, porque olvidaste hacer o decir algo, o porque a sabiendas
no lo hiciste y a raíz de este mal comportamiento se produjo una
situación que no se podía preveer y tú te sientes responsable. No
te podrás liberar de estos sentimientos pensando que si tú
hubieras actuado en otra forma, tal o cual cosa no hubiera
sucedido. No te sigas sintiendo culpable. Todo está en manos de
Dios y Èl tiene un plan para cada persona. Cuéntale a Jesús lo que
sucedió, porqué motivos te sientes culpable y pídele que te libere
de ellos.
Señor Jesús, te invito a que recorras conmigo el tiempo que estuve
en el vientre de mi madre. Señor, no sé que sucedió en estos 9
meses, pero Tù si lo sabes, pues para Tí todo es un presente, para
Tì no existe el pasado ni el futuro. Señor, si algo me afectó que
haya tenido consecuencia durante mi vida hasta ahora, te pido que
me sanes ahora de ello.
Señor, te doy gracias y te alabo por que me tocas y me sanas.
Ve ahora con Jesús al sitio donde naciste. Jesús está allí y
espera que vangas al mundo. Gracias Jesús, por tu presencia en el
momento de mi nacimiento; gracias porque me recibiste en tus
brazos, por que me diste la bienvenida en este mundo y por que me
diste la garantía de que nunca me dejarías solo.
Mira a tu madre, a el médico, a las enfermeras que ayudan a tu
madre. Lo que haya podido suceder en esta situación, sea lo que
fuere, no odies a nadie, perdónalos y pídele a Jesús que también
los salve a ellos. Pídele a Jesús que te sane de todas las heridas
que recibiste por los errores cometidos por el médico y/o las
enfermeras.
Lleva a Jesús a través de tu infancia. Posiblemente no recibieste
el verdadero amor paterno o materno que tanto deseabas. No odies a
tus padres, posiblemente no estaban en capacidad de demostrarte su
amor, por sus propios problemas o pos situaciones difíciles.
Simplemente perdónales y dí como Jesús: “Padre, perdónales, porque
no sabían lo que hacían ».
Jesús te confió al cuidado de tus padres, Èl escogió esa familia
para tí, y por lo tanto Él es el responsble. Èl está dispuesto a
regalarte ahora todo el amor que no recibiste de tu padre o tu
madre.
Acepta este amor y dale gracias a Jesú por dártelo. Jesús llena tu
corazón con su amor y con su alegría ; percibe ese amor. Si
recibiste el verdadero amor de tus padres, entones dale gracias a
ellos y a Jesús por ello. Jesús te trae ahora a su Madre, que es
también tu Madre y se siente reponsable tambié por tí y por tu
crecimiento espiritual. Jesús te pone en este momento en las manos
de tu Madre celestial, y ella está feliz de recibirte. Te abraza,
y te acepta como a su propio hijo. Siente su amor y dale gracias
por ello.
Jesús, ahora te invito a que recorras conmigo los años escolares y
de mi juventud. Señor, sana las heridas producidas por
malentendidos, por encuentros con otros que me llevaron a aislarme
o poner barreras en mis relaciones.
Señor Jesús, ven a los momentos en que me sentí solo y rechazado
por los demás. Muéstrale a Jesús las personas y situaciones
concretas que te ocasionaron problemas. No estés iracundo ni odies
a nadie, sino pon todo en las manos de Jesús, y pídele que sane
todas tus heridas interiores. Jesús está contigo y está dispuesto
a hacer todo por tí, porque te ama y no quiere que estés triste.
Repite las palabras de Jesús en la cruz : « Padre, perdónalos
porque no sabían lo que hacían. » Pídele que bendiga y salve a
cada uno de ellos.
Muéstrale a Jesús tus profesores/as, especialmente aquellos/as
con los que no te entendiste.
Perdónalos, si fueron injustos contigo, seguramente no se dieron
cuenta de su injusticia. Pídele a Jesús que los bendiga y los
salve. Muéstrale a Jesús tus compañeros/as de colegio, los/las
que te gustaban y los/las que no te simpatizaban y aquellos/as que
fueron injustos/as contigo por envidia, celos, rivalidad o
cualquier otro motivo. Cuéntale a Jesús los casos que tú te
acuerdes, todos los detalles que en este momento te oprimen. Jesús
te escucha, y está dispuesto a quitarte todo sentimiento negativo
y a llenar tu corazón con Su alegría y Su paz.
Seguramente abusaron de tí sexualmente, te violaron, tu novio/a te
traicionó, o miraste películas pornográficas y cometiste pecados
sexuales. Si en este momento piensas en todas esas situaciones, te
pones triste, y te duele el corazón . Confíale a Jesús lo que
pasó, tus pensamientos, tus emociones, cuéntale a Jesús todo lo
que se te ocurra sobre el tema y todo lo que en este momento te
molesta. Jesús te escucha y aparta todas las experiencias
negativas. Èl te regala su alegría y su paz. Dale gracias a Jesús
por todas sus gracias, por su amor y entrégale todo a Èl. Pídele
que bendiga a todos tus bienhechores y amigos que te han
acompañado durante tu vida.
Muéstrale también a Jesús, los malos amigos, las malas
situaciones que te llevaron al pecado o a tomar malos hábitos.
Seguramente empezaste a fumar y a tomar; paso a paso se volvió un
mal hábito que te tiene esclavizado. No logras dejar este vicio y
te sientes impotente. Tráele a Jesús, ahora, tus cigarrillos y tu
alcohol y muéstrale que tienes la voluntad de dejarlos. Jesús te
liberará y te dará la fortaleza para no caer de nuevo en los
viejos hábitos.
Posiblemente tienes el mal hábito de la masturbación, de la
fornicación o del adulterio. Entrégalo todo a Jesús y cree que
Jesús te liberará y te sanará. Pídele también la gracia de poder
practicar buenos hábitos. Seguramente tú llevaste a otros a pecar,
los llevaste a practicar malos hábitos. Piensa también en ellos y
pídele a Jesús que los bendiga, los libere y los salve.
Seguramente estás casado/a. Cuéntale a Jesús todo o que ha
sucedido, tus alegrías y felicidades, pero también tus
sufrimientos y problemas. Explícale los problemas con tus padres,
con tus familiares. Cuéntale los problemas en tu matrimonio, con
tu esposo/a, tus hijos/as, todos tus afanes y preocupaciones y
heridas interiores y dale gracias por Su amor y por el regalo de
la sanación.
Según las circunstancias, eres sacerdote o religiosa. Cuéntale
todo a Jesús desde el momento en que decidiste entregarte por
completo a Èl hasta este momento.
Muéstrale las personas que te han acompañado en el camino, que te
han alegrado pero, también aquellas que te han desilusionado o
herido. Muéstrale a Jesús tus hermanos y hermanas de comunidad que
te han apoyado en tu vocación y en tu servicio, pero también
aquellos/as que te han hecho polvo porque te pusieron piedras en
el camino. Pídele a Jesús que los bendiga y los salve a todos.
Señor Jesús, pongo en tus manos mi alma, mi espíritu y mi corazón
y te pido dejes correr sobre mí Tu Sangre bendita. Con Tu Sangre
bendita, lava mi consciente, mi subconsciente, mi inconsciente, mi
mente y mi voluntad. Lava con Tu Sangre bendita mi imaginacion,
mis recuerdos, mi consciencia y mis sentimientos. Con Tu Sangre
bendita lava mi sistema nervioso, el sentido del tacto y mis
órganos sexuales. Señor Jesús te doy gracias y te alabo por
liberarnos. Señor Jesús, te doy las gracias y te alabo por la
sanación de todas mis heridas. Señor Jesús, te doy gracias porque
todos los días puedo venir de nuevo hacia Tí, y recibir de Tí el
regalo de la liberación y la sanación.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amém.
Alabado sea el Señor. Aleluya!